evaluacion neuropsicofisiológica livant

Mi preocupación comenzó al año y ocho meses de Diego, cuando él  no decía palabras, no hacía contacto visual, no masticaba, no seguía instrucciones, no reconocía a su entorno familiar y le molestaba cualquier tipo de ruido. Al ver esta problemática llevamos a Diego a diferentes especialistas como Pediatra, Neurólogo, Foniatra, Psiquiatra y Psicopedagogo, en donde se le diagnosticó con ‘lesión neurológica con afección difusa y retardo psicomotor del desarrollo’ (Autismo). Posterior a esto, Diego comenzó terapias de lenguaje, ocupacional y psicopedagógicas con el fin de estimularlo; no obstante, no observamos mejorías ni avances, por lo que nos dirigimos al Centro Médico del Dr. Aguilar en el año 2011 para realizarle el tratamiento intensivo. Al tercer día de tomar las proteínas recetadas por el Dr. Luis Aguilar Cobos, pudimos percatarnos que nuestro hijo ya fijaba la mirada al hablarle. Con el pasar del tiempo observamos que Diego comenzó a comer, a reconocer a sus familiares (mamá, papá, hermanos), e incluso a tolerar diferentes tipos de ruidos. Actualmente mi hijo asiste la escuela, cursando 5to grado de educación primaria como alumno regular, en donde se desenvuelve con total normalidad, tanto académica como socialmente e interactúa con sus compañeros de clases con facilidad; incluso practica Karate-Do en el Dojo Yamabushi en donde es cinta verde (6to Kyu), asistiendo a sus clases y campeonatos, desenvolviéndose de forma muy satisfactoria. Cabe destacar que en el ámbito familiar Diego es un niño muy cariñoso en donde comparte y juega con sus hermanos, sigue instrucciones, come, ve televisión y realiza todas las actividades cotidianas del hogar por sí solo. Desde que Diego comenzó el tratamiento nos unió aún más como familia, ya que en conjunto nos preocupamos de que siga su tratamiento en el horario establecido por el Doctor, que cumpla con sus actividades académicas, deportivas, además de jamás abandonar sus terapias. Al ver cómo día a día él avanza y logra una nueva meta nos da el mejor ejemplo de lucha y constancia tanto para nosotros como padres como para sus hermanos y amigos. Es importante resaltar que el avance y mejoría de Diego se debe en su gran mayoría al equipo altamente calificado del Centro Médico Livant, quienes nos dieron un diagnóstico, atención y tratamiento efectivo desde el año 2011 hasta la actualidad. Por este motivo nuestra familia recomienda 100% este Centro Médico, en donde se recibe una excelente atención del Dr. Alguilar Cobos, quien explica detalladamente cada problema y cada mejoría que presenta el paciente, de la Psicóloga Fernanda Díaz y el Lic. Luis Torres, además del personal encargado de realizar los estudios. Personalmente creo que el mejor testimonio que puede existir de la efectividad del tratamiento es la mejoría tan evidente del paciente en tan corto tiempo y a los padres que crean que su hijo tiene algun problema, no tengan miedo ni vergüenza de buscar ayuda y atenderlos, ya que una pronta, rápida y buena atención médica hace la diferencia, mejora su patología, pero sobre todo, mejora su calidad de vida. 

A los 11 meses mi hijo fue diagnosticado con microcefalia y retardo global en el desarrollo; después de eso se comenzó a buscar formas y tratamientos para que mi hijo pudiera avanzar y mejorar sus dificultades. Pero por más que buscaba no lograba encontrar una cura o un avance para poder darle una mejor calidad de vida. Pasaron los años y la decepción y frustraciones se hacían más grandes, no saber el cómo ayudar a mi hijo, y cada vez era peor, porque iba creciendo y no sabía como ayudarlo. Por más que lo llevaba a terapias nunca había resultado, no encontraba cambios. A los 4 años de edad, descubrí el Centro del Dr. Aguilar, por una vecina que tenía un nieto que lo llevaban a hacerle el tratamiento y veían siempre resultados. 

 La intriga no dejaba que yo parara de pensar un segundo en la posibilidad de haber un tratamiento para mi hijo. No sabía si arriesgarme en intentarlo por el temor a ir a un lugar desconocido y la respuesta que me podrían dar. Temía no encontrar un tratamiento a mi hijo. 

No pude más con la intriga, y tomé la decisión de arriesgarme e intentarlo y nunca me arrepentiré de esta decisión. 

El día de hoy mi hijo tiene 12 años de edad (8 años de tratamiento).

Ha tenido gran avance en todo su desarrollo, y cada vez me llena más de esperanzas al ver su avance. 

Todas las personas que lo ven creen que no tiene ninguna dificultad, pero al contarles y hacerles saber no pueden creerlo, y muchas de esas personas tienen hijos con dificultades y me han preguntado cómo avanzo mi hijo, cuál fue el tratamiento para que no se noten sus dificultades y haya mejorado de esa manera. 

Mi familia y yo estamos muy agradecidos con el Centro del Dr. Aguilar por esta gran oportunidad que le están dando a mi hijo y a todos los niños. Para todo hay una cura y una solución y la esperanza es lo último que se pierde.