LA TECNOLOGÍA ACCESIBLE HA DE AYUDAR AL TRATAMIENTO, NO SUBSTITUIRLO.

La tecnología accesible ha de ayudar al tratamiento, no substituirlo. Contantemente nos llegan noticias de nuevos gadgets y aplicaciones de todo tipo que se crean para ayudarnos en cuestiones cotidianas. Pero el día a día de una familia con un hijo con autismo tiene unas necesidades diferentes y no toda esta nueva tecnología está pensada para ellos… seguramente porque se busca un mercado más amplio o, en otras palabras, más rentable comercialmente.Hay que ser consciente de que no todo puede ayudar a nuestro hijo, algunas veces ni siquiera ha sido creado para niños con TEA. Así que, aunque parezca que un determinado juego o aplicación puede influir en el desarrollo de capacidades específicas relacionadas con el autismo, conviene analizar si su uso resultará beneficioso realmente o solo será un substitutivo momentáneo de una terapia más profunda. Como recuerda Shannon Rosa, solo son herramientas, no hacen milagros.Introducir en la rutina un nuevo aparato como pueden ser una tableta o iPad puede resultar complejo. También puede resultar caro por la compra del aparato y porque no todas las apps son gratuitas. Aunque también puede tener usos que ayuden a comprender situaciones más complejas y así mejorar la vida diaria del niño.Hay todo tipo de apps que trabajan los gestos, las emociones, las habilidades sociales y motoras, la imaginación… también algunas más cotidianas, como Día a día, para crear una agenda de actividades a modo de diario visual para fomentar la comunicación y anticipar los eventos programados. También hay empresas que sí se preocupan de uso adaptado de la tecnología y empiezan a trabajar en el futuro, como puede ser en apps para Google Glass. Un uso de las gafas de Google podría ser agenda de rutinas, reconocimiento facial o incluso detección de emociones. Igual que ya se empieza a hablar de ropa o espacios que pueden mostrar o conocer nuestro estado de ánimo mediante sensores eléctricos, también podría utilizarse este reconocimiento para mejorar la comprensión del entorno en el autismo. De forma primitiva ya lo hacen algunas cámaras fotográficas al lanzar el disparador cuando detectan una cara sonriente, pero las emociones van más allá de una sonrisa. Las Google Glass podrían, por ejemplo, mostrar un determinado color o palabra para una fácil comprensión en entorno autista. La empresa Sension está trabajando precisamente en una app que permitiría entender este tipo de emociones.Otra aplicación de estas gafas del futuro es tomar fotografías o vídeos cortos de forma regular y automática para conocer todo lo que hace el niño en un día y que él por si mismo no puede explicar. De esta manera, el terapeuta podría analizar estos datos y sacar un mejor tratamiento.El objetivo de este tipo de tecnología accesible no siempre se orienta hacia el TEA, por eso la decisión del mejor uso debe recaer en profesionales médicos.